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| Tomado del Universidad Externado de Colombia. |
Socióloga de la Universidad Nacional de Colombia (1969), dedicó su vida a comprender y explicar las transformaciones sociales del país desde una perspectiva rigurosa, crítica y profundamente comprometida con la realidad colombiana. Sus estudios en política (1971) y su maestría en la Universidad Javeriana (1977) fortalecieron una trayectoria académica sólida que la convirtió en referente nacional.
Desde 1977, como profesora de la Universidad Nacional de Colombia, formó generaciones de investigadores y profesionales con una visión interdisciplinaria y sensible a los problemas sociales. Su legado docente no solo transmitió conocimiento, sino que también impulsó una manera de pensar el país desde la evidencia, el análisis crítico y la responsabilidad social.

Imagen sintética por : Stephany Acuña
En la Universidad Externado de Colombia, donde fue decana desde 1981, lideró una de las transformaciones académicas más importantes en el campo de las ciencias sociales. Su visión permitió pasar de una Facultad de Trabajo Social a la actual Facultad de Ciencias Sociales y Humanas (2002), integrando disciplinas como Historia, Sociología, Antropología, Geografía, Psicología y Filosofía. Este cambio no solo amplió la oferta académica, sino que consolidó un enfoque interdisciplinario clave para entender la complejidad de Colombia.
Fue también fundadora y directora del Centro de Investigaciones sobre Dinámica Social (CIDS), desde donde impulsó investigaciones pioneras sobre familia, nupcialidad y, especialmente, aborto en Colombia. En este último tema, su aporte fue fundamental: sus estudios, como “El aborto en Colombia: dinámica sociodemográfica y tensiones socioculturales”, permitieron visibilizar una realidad históricamente invisibilizada, aportando evidencia empírica para el debate público y la formulación de políticas.
La importancia de su trabajo radica en que ayudó a trasladar discusiones que antes eran únicamente morales o ideológicas hacia el terreno del análisis social y científico. Gracias a sus investigaciones, el país pudo comprender mejor las condiciones sociales, económicas y culturales que rodean decisiones complejas como el aborto, contribuyendo a debates más informados, humanos y basados en datos.
Además, su liderazgo institucional fortaleció la investigación social en Colombia, promoviendo espacios académicos que hoy siguen siendo fundamentales para la producción de conocimiento. Su paso por el Consejo Directivo del Externado y su labor como decana potenciaron la investigación, y la construcción de instituciones académicas sólidas.
Recordar a Lucero Zamudio es reconocer a una mujer que transformó la manera de estudiar la sociedad colombiana, que defendió el valor del conocimiento para incidir en lo público y que dejó un legado que sigue vigente en la academia, en las políticas públicas y en el pensamiento crítico del país.
Su vida y obra continúan inspirando.

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